Mascarillas y guantes, nuevo problema ambiental

La irrupción de la actual pandemia por COVID 19, ha formado la falsa esperanza de que el confinamiento de miles de millones de personas ha conseguido que el planeta respire y recupere algo de su esencia original. La calidad del aire de las grandes cuidades ha mejorado, e incluso en algunas zonas hemos asistido al regreso de ciertas especies animales, que por el bullicio del ser humano, se mantenían alejadas de las zonas urbanas. Hemos llegado a creer que estabamos comenzando la inversión del cambio climático. Nada más lejos de la realidad.

El suelo y las playas que habíamos conseguido limpiar de basura, ahora se ha llenado de miles de guantes y mascarillas desechados.

Mientras desciende la contaminación urbana entre un 50 y un 70%, aumenta la provocada por los guantes y mascarillas que encontramos en el suelo.

Casi la totalidad de los países ya han optado por la obligatoriedad o la opcionalidad de llevarlas en las salidas de casa para ir a trabajar o a comprar, con lo que las unidades usadas se cuentan ya por cientos de millones.

La preocupación es seria y diferentes organismos están tomando iniciativas como la de un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, que ha lanzado una plataforma para explicar cómo reducir la contaminación reutilizando las máscaras N95, para de este modo disminuir la cantidad de materiales desechados, pues suponen un grave problema para la gestión de residuos.

Son cientos de millones de estos medios de protección tirados en calles y playas que podrían contagiar a más personas. Estos materiales no solo son un foco de contagio, sino que además pueden acabar en la natrualeza, en las vías fluviales y océanos, donde pueden permanecer cientos de años.

Se trata de un peligro real, porque dos meses de confinamiento han bastado para que las mascarillas ya floten en los océanos.

La organización conservacionista Oceans Asia, publicaba en su web varias imágenes preocupantes que podrían mostrar la primera huella ecológica de esta crisis: miles de residuos sanitarios usados flotando en el mar. En concreto, se trata de numerosas mascarillas y guantes encontrados en las playas del archipiélago de Soko, situado entre Hong Kong y Latau.

Los expertos avisan de que se trata de materiales no degradables y, por tanto, altamente contaminables. De ahí, la importancia de depositarlos en las papeleras de la calle o en el contenedor gris de residuos.

¿Cómo hay que deshacerse de guantes y mascarillas?

Los guantes y mascarillas no se reciclan a menos que sean de materiales biodegradables, que son muy pocos. Nunca deben ir a los contenedores equivocados, plástico, vidrio o papel; y mucho menos en papeleras urbanas. Debe tirarse al contenedor gris de residuos, siempre envueltos en al menos dos bolsas de plástico para prevenir probables contagios en asintomáticos y no contagiados. En el caso de que haya positivos en casa, el funcionamiento es el mismo para garantizar que no se mezclen con el resto de la basura.

Un comentario en “Mascarillas y guantes, nuevo problema ambiental

  1. […] Por el otro, además de haber costado innumerables vidas y de desestabilizar la economía global, el COVID-19 tiene una cara muy oscura relacionada con los desechos y su reciclaje, ya que, el nivel de basura en ríos, mares y océanos se ha incrementado por la mala gestión de la gente, a la hora de deshacerse de mascarillas, guantes, envases de desinfectantes, etc., como ya hemos recogido en otra entrada del blog. […]

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