Sembramos patatas

Hoy hemos bajado al huerto con el alumnado de 4º ESO, y hemos aprovechado para sembrar unas patatas (de las compradas en el supermercado) que habían empezado a brotar.

Para cultivarlas hemos cortado cada patata (siempre que su tamaño fuese mediano o grande) en varios trozos, dejando en ellos siempre alguno de los brotes.

Hemos colocado los trozos de patata en la tierra abierta y abonada, dejando unos 40 cm entre cada trozo (algo más de un pie), y poniendo el brote hacia arriba, pues el brote es en realidad la nueva planta que germina.

La separación es importante para evitar la propagación de enfermedades y para que la patata tenga espacio para desarrollar sus raíces. Es suficiente con cubrirlas con una ligera capa de tierra, no más de 5 centímetros.

La mejor fase de la luna para la plantación de las patatas es finales de luna llena y, sobre todo, la menguante.

Una vez nacidas las patatas tendremos que eliminar las malas hierbas y ablandar la tierra. Más adelante las aporcaremos con tierra para evitar que las patatas verdeen y facilitar posteriormente la cosecha.


La patata fue traída a España desde Perú, en el año 1550, gracias a Francisco Pizarro. Una vez en España se cultivó para alimentar a la población enferma. A fines del Siglo XVI ya era un alimento más en países como Alemania, Italia, Inglaterra, Polonia y Rusia. Durante el Siglo XIX llegó a ser el alimento básico de la población europea.

La patata es un alimento básico en la dieta de los seres humanos. La patata es un cultivo de climas templados de alto rendimiento, que está disponible todo el año en las tiendas, siempre que se las almacene correctamente (ambiente seco y fresco para conservar así todas sus cualidades nutritivas y organolépticas)
Su nombre científico es: Solanum Tuberosum, un alimento sano, nutritivo, versátil, y práctico.

Valor nutritivo:

  • contiene un alto porcentaje de agua (75%)
  • tiene 16-20% de hidratos de carbono complejos, como almidón
  • posee escasa cantidad proteica 2,5%, pero es importante saber que esa proteína se encuentra concentrada en la zona externa, justo bajo la piel. Por eso cuando se consumen asadas con la piel (bien lavadas previamente), su valor nutritivo es más alto.
  • su valor biológico (proteína de la patata) es superior al de los cereales
  • la fibra se presenta en forma de celulosa
  • el contenido de grasas es casi nulo
  • es un alimento rico en potasio, hace aporte de fluor y bajo en sodio
  • la vitamina C y B6 se pierden durante el almacenamiento y la cocción

El consumo de patata puede hacerse de manera frecuente, siempre y cuando se cuiden las cantidades y la forma de cocción. Las patatas sólo aportan 80 kcalorias cada 100 gr. Pero ese valor energético puede duplicarse o triplicarse según sea la forma de cocción, ya que tienen capacidad de absorber mucha cantidad de grasa al cocinarse.
Por lo cual lo ideal y más recomendado es comerla habiendola preparado cocida, asada al horno, parrilla, barbacoa o al vapor.

Debido a la desinformación o creencias erróneas, se ha suprimido o eliminado de las dietas de adelgazamiento o hipocalóricas, pero aclaremos que es un alimento de bajo aporte calórico, de fácil digestión y alto poder saciante.

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