Calabazas

El otoño empieza a dar sus frutos, y en el día de hoy hemos recogido las primeras calabazas, que han ido engordando a lo largo del verano. También hemos recogido las últimas flores de girasol.

Estas calabazas serán sorteadas entre el alumnado y el profesorado por medio de una rifa, para de este modo iniciar un programa de autofinanciación del huerto. Con los fondos acumulados se procederá a la adquisición de diferentes aperos o materiales necesarios para el progreso en el trabajo del huerto.

EL SORTEO DE LAS CALABAZAS SE REALIZARÁ EL MIÉRCOLES DÍA 23 DE OCTUBRE EN LA PAUSA DEL RECREO, DELANTE DE ADMINISTRACIÓN.


La planta calabacera, pariente botánica del melón, el calabacín, la sandía y el pepino, tuvo su origen en la zona entre Guatemala y México. Pertenecen a las familias Cucurbita maxima, C. moschata y C. mixta, y hay multitud de variedades de diferentes tamaños y colores.

Se trata de una planta herbácea anual, de crecimiento indeterminado. Por lo general, sus variedades son plantas reptantes o trepadoras que alcanzan en su forma varios metros de largos tallos, lanzando además zarcillos mediante los cuales se fijan a la vegetación adyacente o estructuras de tutorado.

La época de siembra aconsejada es durante los meses de mayo y junio. La siembra se realiza de forma directa en el suelo o contenedor a razón de 2-3 semillas por golpe. Estas germinan en menos de 10 días tras la siembra. Durante este proceso es imprescindible que el terreno o sustrato no se quede seco.

El periodo de recolección de la calabaza se sitúa entre finales de verano y principios de otoño, momento en la que la calabaza como planta comienza a ‘estropearse’ su follaje. Las fechas de recolección suelen ser a los seis meses de su plantación y por lo tanto la época de recolección de la calabaza se sitúan entre los meses de septiembre, octubre y noviembre como máximo. Y siempre, sobre todo en zonas de interior, antes de que se produzcan las primeras heladas.

Para saber cuándo están maduras hay que fijarse en algunos aspectos que nos indican que una calabaza está en su punto de recolección:

  • Viraje del color de su corteza, que es naranja para la mayoría de las variedades.
  • Corteza del fruto de consistencia firme y consistente.
  • Pedúnculo lignificado.

La recolección de la calabaza se realiza cortando por encima del pedúnculo ya que si el corte es raso al fruto, este va a ser una entrada de hongos y bacterias que terminará pudriendo el fruto. Es importante que una vez recolectados (cortados), dejemos las calabazas secarse unos días al sol.

Para la conservación de los frutos de calabaza en crudo se aconseja almacenarlos en espacios bien ventilados y sin que les incida el sol directo, y con poca humedad relativa para evitar el desarrollo de podredumbres.

Las calabazas, especialmente las variedades de otoño e invierno, proporcionan vitaminas y minerales esenciales sin aportar apenas calorías.

Esta hortaliza presenta una gran riqueza vitamínica, especialmente de betacaroteno o provitamina A y de las otras dos vitaminas antioxidantes, la C y la E.

También proporciona licopeno, el mismo pigmento antioxidante del tomate, y varias vitaminas del grupo B, (B2 y B6 y ácido fólico).

Entre sus minerales destacan el potasio, el fósforo, el magnesio, el hierro y el cinc. Aparte de poco calórica, es uno de los alimentos más medicinales de nuestra huerta.

Se emplea en numerosas preparaciones culinarias: en crema, sopas, caldos, purés, al horno, hervida, salteada, rehogada, gratinada, para dar color a un estofado o como guarnición de carne, en un pastel o en flan, etc.

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